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«A mi hijo le cuesta el inglés, ¿qué está pasando y cómo puedo ayudarle?»

 


¿A tu hijo le cuesta el inglés?

Descubre qué señales observar, qué puede estar ocurriendo y qué puedes hacer para ayudarle a avanzar.

«A mi hijo le cuesta el inglés».
A veces esa frase aparece después de un suspenso.
Otras, después de verlo estudiar durante horas sin que parezca avanzar.
También puede ocurrir algo desconcertante…
Hace los ejercicios, conoce vocabulario e incluso saca buenas notas, pero cuando alguien le habla en inglés… se queda en blanco.
O lleva un tiempo diciendo que no le gusta, que se aburre o que no quiere seguir estudiándolo.
Situaciones distintas que solemos resumir de la misma manera: «Se le da mal el inglés».
Pero esa conclusión dice muy poco sobre lo que realmente está ocurriendo.
Antes de buscar más ejercicios, cambiar de academia o pensar que simplemente no tiene facilidad para los idiomas, merece la pena hacerse una pregunta más útil:

¿Qué es exactamente lo que le está costando?

Cuanto mejor la puedas responder, más fácil sabrás qué conviene hacer.
Empieza por observar dónde aparece la dificultad.
Las notas son importantes, pero no cuentan toda la historia.
Un alumno puede aprobar los exámenes y tener dificultades para mantener una conversación sencilla.
Otro habla con bastante soltura, pero comete muchos errores al escribir.
Y otro comprende las explicaciones en clase, pero necesita ayuda constante para hacer cualquier tarea por su cuenta.
Por eso te interesa mirar el inglés desde varios ángulos.
Durante unos días, puedes fijarte en estas señales:
  • Comprensión: ¿entiende instrucciones y preguntas adecuadas a su nivel o necesita traducir casi todo?
  • Expresión: ¿puede construir una respuesta propia o necesita tener un ejemplo delante?
  • Autonomía: ¿intenta resolver las dificultades o necesita ayuda en cuanto aparece algo que no sabe?
  • Participación: ¿se atreve a hablar y probar, aunque pueda equivocarse?
  • Rendimiento académico: ¿las dificultades aparecen también en deberes, exámenes o notas? ¿En qué tipo de tareas?
  • Motivación: ¿mantiene interés por aprender o cada vez evita más todo lo relacionado con el inglés?
No son categorías para diagnosticar a un niño o adolescente, son pistas para observar mejor.
Porque hay una gran diferencia entre decir:
«Lleva años estudiando inglés y no aprende».
Y poder explicar:
«Entiende bastante bien cuando escucha y hace los ejercicios, pero cuando tiene que responder sin un modelo se bloquea».
Esto ya permite empezar a buscar una solución más concreta.

Puede saber inglés y, aún así, le cuesta utilizarlo

Esta situación desconcierta a muchas familias.
El alumno reconoce vocabulario, completa frases y sabe qué regla gramatical debe aplicar.
Pero cuando necesita expresarse por su cuenta, aparecen las dudas.
No significa necesariamente que no haya aprendido.
Puede haber practicado mucho con respuestas guiadas y muy poco cuando tiene que construir la respuesta por sí mismo.
No exige lo mismo completar:
Yesterday I ___ to the cinema.
que contar qué hiciste ayer sin que nadie te indique qué verbo o estructura debes utilizar.
En este caso hay que recordar palabras, elegir cómo construir la frase, pronunciarla y, si se trata de una conversación, reaccionar a lo que diga otra persona.
Por eso, además de comprobar si sabe hacer ejercicios, conviene observar qué puede hacer con ese inglés cuando desaparece parte de la ayuda.
La edad también importa.
En Primaria es normal que el alumno necesite más ejemplos, apoyos visuales y frases que le sirvan de modelo.
A medida que crece, debería ir teniendo oportunidades para expresarse con más libertad, tomar decisiones y utilizar el idioma con una autonomía progresivamente mayor.

«Entiende inglés, pero no lo habla»

Es otra situación habitual y tampoco tiene una única explicación.
Puede faltarle vocabulario. Puede necesitar más práctica. Puede tardar más en construir una respuesta.
O quizá le preocupe tanto equivocarse que prefiera no decir nada.
Por eso resulta útil observar cuándo aparece el bloqueo.
Un niño que apenas responde incluso en una situación relajada, puede necesitar un apoyo diferente de otro que habla con confianza en casa, pero se paraliza delante del grupo.
También conviene ajustar la exigencia.
Si todavía le cuesta expresarse, una respuesta breve puede ser un buen punto de partida.
Convertir cada intento en un examen oral o interrumpir continuamente para corregir puede hacer que hablar resulte todavía más difícil.
Es mejor darles tiempo para responder, partir de expresiones que ya conocen y evitar corregir cada error mientras intentan comunicarse.
Eso no significa ignorar los errores.
Aprender también exige mejorar la precisión. La cuestión es diferenciar el momento de comunicar una idea del momento de revisar cómo podría expresarse mejor.

Cómo ayudar en casa sin convertirte en su profesor

No necesitas dominar el inglés ni montar una segunda clase cada tarde.
De hecho, ayudar no siempre significa añadir más ejercicios.
Si necesita ganar familiaridad, suelen ser más llevaderos pequeños contactos frecuentes con el idioma:
  • Ver juntos un vídeo que le guste y comentarlo.
  • Escuchar una canción y aprenderos la letra.
  • Leer juntos algo relacionado con sus intereses.
  • Jugar a un videojuego seleccionando inglés como idioma.
Si se bloquea al hablar, puedes reducir inicialmente la exigencia.
Es mejor construir desde una respuesta sencilla que insistir hasta obtener una frase perfecta.
Si tiene lagunas, evita responder automáticamente con más cantidad de trabajo.
Antes interesa descubrir qué contenido concreto necesita reforzar.
Y con adolescentes, ayudar también significa dejar espacio para que resuelvan algunas dificultades por sí mismos.
En lugar de dar inmediatamente la respuesta, puedes ayudarles a concretar qué no entienden, qué recurso podrían consultar o preguntar cuál sería su siguiente paso.
El objetivo no es que nunca necesiten ayuda.
Es que, poco a poco, sepan mejor qué hacer cuando aparece algo que todavía no dominan.

Aprender algo y después utilizarlo

Te he mencionado varias veces una necesidad:
No basta con aprender una palabra o una estructura si después nunca hay que utilizarla por cuenta propia.
Este principio está en el centro de Learn & Enjoy, el método de Ms&Mr Language.
La lógica es sencilla.
Primero, el alumno necesita construir los recursos que va a utilizar: comprender vocabulario y estructuras, ver ejemplos, practicar y recibir apoyo del profesor.
Esta es la parte Learn.
Después llega Enjoy: se le propone utilizar ese inglés para hacer algo con él.
En Kids puede ser describir algo para que un compañero lo dibuje, representar una situación, realizar una entrevista o crear una pequeña historia.
En Teens la tarea puede exigir más independencia: resolver un caso, tomar una decisión con otros compañeros, defender una idea, escribir un texto propio o presentar una solución.
Enjoy no significa «terminamos de aprender y ahora jugamos».
Una actividad solo tiene sentido si está conectada con lo que se ha aprendido y lleva al alumno a utilizarlo de alguna manera.
Learn & Enjoy no pretende explicar todas las causas por las que a un niño o adolescente puede costarle el inglés.
Sí aborda una necesidad concreta: conectar lo que aprende con oportunidades para ponerlo en práctica y comprobar qué sabe hacer con ello.

Antes de decidir la solución, concreta el problema

«A mi hijo le cuesta el inglés» puede ser un buen punto de partida, pero no debería ser la conclusión.
Quizá necesite reforzar parte de su base.
Puede que comprenda mucho más de lo que consigue expresar.
Tal vez se bloquee al hablar o que la dificultad esté sobre todo en la parte académica.
Incluso pueden estar ocurriendo varias cosas a la vez.
Lo importante es pasar de una etiqueta general a una observación más precisa:
Qué le cuesta, en qué situaciones aparece y qué es capaz de hacer ya sin tanta ayuda.
Cuanto mejor entiendas ese punto de partida, mejores preguntas podrás hacer y más criterio tendrás para decidir qué apoyo puede necesitar.

¿Qué paso dar ahora?

Si ahora tienes más claro qué le está costando a tu hijo, pero no sabes qué apoyo puede necesitar, cuéntanos vuestro caso.

Escríbenos a través del formulario de contacto, te orientaremos y explicaremos cómo trabajamos con Learn & Enjoy.


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