¿A tu hijo le cuesta el inglés? D escubre qué señales observar, qué puede estar ocurriendo y qué puedes hacer para ayudarle a avanzar. «A mi hijo le cuesta el inglés». A veces esa frase aparece después de un suspenso. Otras, después de verlo estudiar durante horas sin que parezca avanzar. También puede ocurrir algo desconcertante… Hace los ejercicios, conoce vocabulario e incluso saca buenas notas, pero cuando alguien le habla en inglés… se queda en blanco. O lleva un tiempo diciendo que no le gusta, que se aburre o que no quiere seguir estudiándolo. Situaciones distintas que solemos resumir de la misma manera: «Se le da mal el inglés». Pero esa conclusión dice muy poco sobre lo que realmente está ocurriendo. Antes de buscar más ejercicios, cambiar de academia o pensar que simplemente no tiene facilidad para los idiomas, merece la pena hacerse una pregunta más útil: ¿Qué es exactamente lo que le está costando? Cuanto mejor la puedas responder, más fácil sabrás qué conviene hacer....
Cuando pensamos en aprender un idioma, solemos imaginar listas de palabras que hay que repetir una y otra vez. Sin embargo, el cerebro de un niño funciona de otra manera: necesita comprender, sentir y relacionar. Diversos estudios recientes demuestran que la memoria y el lenguaje se ayudan mutuamente y que un entorno rico en experiencias es clave para que las nuevas palabras se queden en la mente. ¿Por qué la memoria es tan importante? La memoria de trabajo se apoya en lo que ya sabemos. Según una revisión científica, nuestra memoria de corto plazo no es simplemente un cajón donde guardamos datos; utiliza las palabras y sonidos que ya conocemos para sostener la información nueva . Por eso, cuando los niños dominan más vocabulario, les resulta más fácil recordar y entender nuevas expresiones. Las frases dan pistas. Un estudio del MIT con pequeños de dos años descubrió que los niños son capaces de usar la manera en que los adultos enfatizan las palabras en una frase para sa...